Para empezar, tuve muchísima dificultad con esta
lectura. Había tanto vocabulario que no
sabía que a veces no tenía ni idea que estaba pasando y tuve que leerlo otra
vez. Me ayudó mucho leerlo en voz alta
aunque dura más tiempo leyendo así.
Creo que se puede comprender las diferencias entre las
clases de gente en países como México con mucha más facilidad a través de leer
lecturas como la de Fuentes. Es fácil leer
unas estadísticas sobre la disparidad de riquezas, la tasa de desempleo, la
tasa de gente que vive bajo el umbral de pobreza, etc. sin sentir mucho. Es algo que estamos acostumbrados a ver. Sin embargo, cuando se puede llegar a comprender
una lectura de este nivel, es realmente muy poderosa. Las escenas de la fiesta de Bobó que siguieron
una escena de Gladys o la realidad de la pobreza en la otra parte de la ciudad
me dieron asco. Entiendo que hay
diferencias en ingresos y está bien que muchas personas ganan suficiente para
disfrutarse de su tiempo libre en una manera extravagante. Es más que parece que la gente de la fiesta
no les importó los problemas afuera de su círculo social. O quizás la gente de la fiesta no hizo algo mal, pero el contraste en sí
mismo es lo que me enfada. Creo que la mayoría
de lectores de esta novela van a compadecerse de la gente pobre más que la
gente de la clase alta.