Me gustó esta obra por Borges. Fue bastante fácil de leer; aunque para mí había
mucho vocabulario nuevo, no me pareció muy difícil. Me gustó su uso de descripciones elaboradas:
de los lugares, de los sentimientos del protagonista, del pasado del
protagonista.
Es interesante pensar en nuestras raíces; cuando leía el
cuento, pensé: no se puede escoger su
linaje preferido de todos sus antepasados.
No parecía justo a los demás. Juan
Dahlmann decidió a identificarse con sus raíces argentinos a causa del valor de
su abuelo que murió en la frontera de Argentina. ¿Y sus raíces alemanes? No sabemos.
Pero en realidad, todos lo hicimos.
Cada persona (en mi experiencia) identifica con un linaje específico,
aunque a veces no se puede ver ninguna semejanza. Para mí, este siempre ha venido de mis raíces
judíos, que solamente comprende un cuarto o menos de mi sangre.
Con respeto al tema de esta lectura, para mí, es algo que
tiene que ver con el cambio de perspectiva que sigue una experiencia
inolvidablemente mala. Todo que nos pasa
en la vida nos cambia un poco, así tiene sentido que una experiencia más “grande”
nos cambiaría más que un acontecimiento sin esa nivel de importancia. Y también, tiene sentido que después de casi
morir, una persona apreciará la vida y el mundo más que antes.
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